miércoles, 26 de marzo de 2014

Conoce porque a veces puede ser placentero o no tomar agua


Está claro. Cuando sentimos sed, beber agua es sumamente grato. No obstante, seguir ingiriéndola cuando no se está sediento es para muchas personas muy desagradable.

El neurocientífico Pascal Saker, de la Universidad de Melbourne, ha liderado un estudio que trata de determinar por qué nuestra reacción al acto de beber cambia en función de lo saciados que estemos.

Para averiguarlo ha examinado mediante un sistema de representación de imágenes por resonancia magnética funcional cómo respondía el cerebro de unas personas mientras consumían agua después de hacer deporte.

De este modo, logró determinar que cuando los voluntarios tenían sed, se activaban las regiones de sus sesos que también lo hacían cuando experimentaban sensaciones positivas, como la corteza del cíngulo anterior y la orbitofrontal, mientras que las relacionadas con sensaciones negativas, el control y los movimientos coordinados (la corteza cingulada media, la ínsula o la amígdala, entre ellas) lo hacían cuando los sujetos se sentían hartos.

Según indican estos investigadores en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, la sensación de sed probablemente evolucionó en los animales cuando abandonaron el agua y empezaron a vivir en la tierra, a finales del periodo Ordovícico o ya en el Silúrico, hace más de 400 millones de años.


En su opinión, este instinto fue un elemento clave en la colonización de las zonas emergidas iniciada por los vertebrados. En esencia, el ensayo plantea que como necesitamos agua para sobrevivir, la sed nos lleva a beberla. Sin embargo, en él también se señala que hacerlo en exceso podría llegar a ser contraproducente.


Las células necesitan mantener un equilibrio entre nutrientes y H2O; si esta se acumula en exceso es posible que los niveles de sodio se reduzcan y que surjan trastornos electrolíticos. Eso sí, en condiciones normales bebemos lo justo, y las buenas sensaciones que asociamos a calmar la sed desaparecen cuando ya no necesitamos más. Según Saker, los resultados sugieren que el sistema inhibidor específico que controla el acto de beber es único.

martes, 25 de marzo de 2014

Sepa porque abrimos nuestros ojos cuando tenemos miedo


Una nueva investigación de la Universidad de Cornell (EEUU) detalla, en un artículo publicado en la revista Psychological Science, el motivo por el que nuestros ojos se abren cuando tenemos miedo y por qué se estrechan o cierran cuando algo nos enfada.

Ambas expresiones faciales, opuestas entre sí, se basan en las respuestas emocionales de nuestros ojos ante distintas situaciones. Cuando nuestros ojos se abren más de lo normal, como cuando tenemos miedo o sentimos que estamos en peligro, responde a que nuestro campo visual se amplía y también nuestra sensibilidad ocular; éste cambio lo realizan los ojos para identificar el peligro que nos rodea, como un mecanismo de defensa.

Por el contrario, cuando nuestros ojos se estrechan, como cuando estamos discutiendo o enfadados por algo, nuestros ojos bloquean la luz y enfocan un punto que determina el origen de nuestro descontento.

Los investigadores afirman que ambas reacciones han surgido de la adaptación a los estímulos de nuestro entorno y no como señales de comunicación social, lo que conllevaría que las emociones son las que desencadenan estas expresiones faciales que lo que hacen es aprovecharse de las propiedades útiles de la luz dependiendo de la situación. Así, las emociones “configurarían” lo que vemos antes de que se produzca la codificación visual por parte del cerebro.

Pocas horas de sueño aumenta la posibilidad de padecer diabetes entre otros


Está claro que un sueño reparador nos hace sentirnos mejor durante todo el día, tener más energía, ser más positivos... pero además un último estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de las universidades de Lübeck (Alemania), Cambridge (Reino Unido) y Tübingen (Alemania) ha concluido que si no dormimos bien habitualmente, tenemos más riesgo de padecer diabetes tipo 2 o de sufrir obesidad, entre otros trastornos metabólicos.

El estudio, que ha sido publicado en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology, sugiere que, aparte de la predisposición genética, existen una serie de factores que determinan nuestra salud metabólica, como los hábitos de alimentación, el ejercicio físico y también el sueño. El hecho de que el sueño esté relacionado con los trastornos del metabolismo viene marcado porque dormir mejor o peor influye en la capacidad del organismo para controlar lo que comemos, para metabolizar la glucosa y para mantener el equilibrio de energía durante todo el día.

Los investigadores hacen referencia a que las costumbres que se han puesto de moda en nuestro estilo de vida moderno, como permanecer en la cama con el móvil, la consola, el tablet o el portátil, están afectando al ciclo de sueño natural, robándonos unas horas preciosas de sueño y poniendo en riesgo nuestra salud.


El estudio sugiere que, aparte de dejar a un lado los dispositivos electrónicos en la zona de descanso, mejorar las condiciones ambientales de la habitación como evitar el ruido o la luz, pueden aumentar la calidad y la duración del sueño y con ello mejorar nuestra salud.

¿Realmente comer helado te ayuda a subir el ánimo?


Según un estudio reciente del Centro Médico de la Universidad de Maryland, los helados contienen triptófano, un aminoácido que nos calma y reduce la agresividad, aumentando la producción de serotonina (la hormona del bienestar). Eso ayuda a combatir el estrés, a relajarnos y a dormir mejor.

Por otro lado Jane Jakubczak, dietista de la Universidad de Maryland, ha demostrado que elegimos ciertos alimentos según nuestro estado de ánimo, guiados por lo que se conoce como el "apetito emocional". Cuando estamos contentos, tendemos a optar por un gran filete de carne a la parrilla o una pizza; la sensación de tristeza nos impulsa a comer helados y galletas; y ante el aburrimiento, solemos atiborrarnos de patatas fritas.

viernes, 21 de marzo de 2014

Los seres humanos somos capaces de distinguir hasta 1 billón de olores


A pesar de estimaciones anteriores que hablaban de 10.000 olores, un nuevo estudio desarrollado por la Universidad de Rockefeller (EEUU) ha determinado que los seres humanos somos capaces de distinguir hasta 1 billón de olores distintos. La nariz humana es más poderosa de lo que pensábamos.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Science, explica que el sistema olfativo humano puede detectar más de los 10.000 olores anteriormente especificados, ya que nuestra nariz es capaz de discriminar los olores con mucha facilidad.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron un experimento con 26 voluntarios y 264 pares de olores diferentes pero con diversos grados de similitud divididos en tres grupos y conteniendo cada grupo 10, 20 o 30 componentes químicos diferentes (con moléculas responsables de dar olor a la naranja, al anís o a la menta verde, entre otras). Luego, entregaron tres frascos a cada participante: dos de ellos tenían el mismo olor y otro contenía un olor diferente con el mismo número de componentes pero con diferente grado de semejanza. Se pidió a los participantes que distinguieran qué olor era el que no concordaba.


Al analizar los resultados, descubrieron que cuanto mayor era el grado de similitud en la composición del olor, más difícil era para los participantes distinguir el frasco con olor diferente; es decir, cuando las mezclas compartían más de la mitad de sus componentes, menos voluntarios eran capaces de diferenciarlas. Finalmente, los investigadores calcularon el número total de las mezclas que podían ser distinguidas por el olfato humano y determinaron que podían llegar a ser hasta 1 billón.

Conoce lo importante que es hacer ejercicio en tu vida diaria


"Mens sana in corpore sano" decían los antiguos latinos. Y tenían toda la razón. Varios estudios científicos han demostrado la importancia de la actividad física para el cerebro, la alimentación, etcétera. Ahora, además, nuevas investigaciones han certificado la repercusión del sedentarismo en la esperanza de vida.

Nuestro estudio sugiere que el comportamiento sedentario es un factor de riesgo de mortalidad”. Así de tajantes se mostraban hace un par de años Annemarie Koster y sus colegas tras realizar una investigación sobre la incidencia de la actividad física en la esperanza de vida de las personas.  El estudio, del que se hace eco Coca-Cola en su newsletter sobre nutrición y actividad física, analizaba a casi 2.000 personas de 50 años de Estados Unidos y comprobaba qué incidencia tenían sus hábitos en su fallecimiento más o menos prematuro. 

Pero esta no es, ni mucho menos, la única investigación sobre el tema llevada a cabo sobre la cantidad de calorías ingeridas, las dietas sanas y la cantidad de calorías que hay que quemar. Según un estudio realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Girona, la actividad física moderada durante al menos media hora durante 5 días a la semana, o incluso el ejercicio intenso durante al menos 20 minutos realizado 3 veces por semana, reducen casi un tercio el riesgo de mortalidad. A un resultado similar llegaron los científicos de la Universidad de Texas en un estudio publicado en The Lancet y en el que afirmaban que “el ejercicio a niveles muy bajos reduce las muertes por cualquier causa en un 14 por ciento".


 Entonces, si se conocen los beneficios de la actividad física, las dietas equilibradas y saludables, ¿cómo puede ser que cada vez seamos más sedentarios? ¿Somos más sedentarios que antes? ¿Qué ha provocado este cambio de conducta en la sociedad? Como indicaba el Doctor Rafael Urrialde, responsable del área de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia, durante su intervención en el XIV Seminario de Nutrición “Controversias, Debates y Avances en Nutrición” organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, “el incremento sustancial del sedentarismo y la inactividad física está motivado por los cambios en los hábitos de vida de la población, tanto en los patrones alimentarios como de actividad física, y el descenso en el gasto energético en la vida cotidiana. Vivimos en un entorno que hace que las personas sean inactivas porque, entre  otros factores, las nuevas tecnologías contribuyen a que todo resulte más fácil, moverse sea cada vez menos necesario y además las actividades de ocio son cada vez más sedentarias”.

Y es que en realidad la alimentación y el ejercicio físico van íntimamente ligados. Como demostró recientemente un equipo de la Universidad de Harvard, el ejercicio físico aumentaba la sensibilidad a ciertas señales de nuestro cuerpo, como la saciedad, y modificaba las respuestas del placer frente a la comida.


Todo ello se traducía en una dieta más sana y equilibrada. Como explica Miguel Alonso, coautor del estudio, "la actividad física parece tener una función facilitadora de conductas alimentarias encaminadas al seguimiento de una dieta sana".  Todo ello ha elevado el deporte de un plano exclusivamente de ocio a un estadio médico. De hecho, según el Urrialde, “una de las herramientas de salud pública con mayor potencial para poner freno a la epidemia de la obesidad es la prevención mediante la práctica habitual de actividad física”.

jueves, 20 de marzo de 2014

Las estrías


Las estrías son el resultado del rompimiento de las fibras elásticas de la piel.   Cuando la piel se estira las fibras con menos elasticidad se rompen creando marcas a las que llamamos estrías.   Al principio las estrías son de color rosáceo  luego rojizo y finalmente blancas.  Las estrías básicamente son el reflejo de la separación de la piel.

La piel al estirarse no duele, algunas veces puede producir una sensación de ardor ligero o pulsación.   Las estrías son más comunes en el abdomen, pero también aparecen en los muslos, las nalgas, espalda........

¿Qué produce las estrías?

Las causas de las estrías son variadas.   La piel se estira para acomodar el aumento en el volumen del cuerpo.   La piel es muy elástica y puede tolerar el estiramiento aunque este sea muy grande y en un periodo corto de tiempo.   Pero la piel tiene un límite, cuando este límite se alcanza las capas profundas de la piel se rompen.   Esta ruptura puede ser vista   en las capas exteriores de la piel.   Esto es lo que conocemos como estrías.    

La pérdida de colágeno y elasticidad en la piel causa estrías, líneas de expresión, perdida del tono de la piel y arrugas.   Cuando hay una pérdida de elasticidad y colágeno o estiramiento excesivo de la piel las estrías aparecen.   

Causas Comunes

  1. Cambios súbitos de peso.   Si ganamos peso rápidamente la piel se ve forzada a acomodarlo.   Por esta razón las estrías son muy comunes durante el embarazo.
  2. Cambios hormonales.   El caso más común es cuando las niñas alcanzan la pubertad y el busto empieza a crecer.
  3. Herencia.   Este es la causa más común, nuestra disposición genética, por supuesto para que se desarrollen se necesita combinar esta con alguna de las otras causas.   Así que si tu hermana tiene estrías debes de tener cuidado.
  4. La salud general de la piel.   Una piel seca combinada con una alimentación pobre que no provee todos los nutrientes a la piel hace que la piel sea más propensa a desarrollar estrías.  
  5. Grupo étnico.   Las personas de descendencia Africana tienden a tener menos estrías.
  6. Desarrollo rápido de músculos.   Este es el caso de los físico culturistas.   Los músculos se desarrollan muy grandes muy rápido y la piel se rompe creando estrías.


¿Se pueden Prevenir?

La mayoría de los dermatólogos aseguran que no se pueden prevenir cuando existe el estiramiento de la piel, por ejemplo durante el embarazo. Sin embargo se pueden tomar algunas medidas para prevenir las estrías.


Si estas acomplejada por las estrías te invito a conocer esta excelente guía para eliminarlas de forma efectiva y definitiva.