lunes, 31 de marzo de 2014

Conoce lo que el cigarrillo provoca en nuestro sentido del gusto


El café es uno de esos placeres que a pocos disgusta. Su aroma y su sabor marcan que sea una de las bebidas más consumidas en todo el mundo. Pues ahora un estudio desarrollado por un equipo de investigadores del Hospital de la Pitié-Salpêtrière (Francia) ha determinado que los fumadores son incapaces de saborear algo tan sencillo como un café debido a que las sustancias tóxicas que contienen los cigarrillos obstaculizan la labor de regeneración de las papilas gustativas.

Los resultados, que han sido publicados en la revista Chemosensory Perception, confirman no sólo que el tabaco produce una pérdida del gusto, sino también un cambio en la estructura de las papilas fungiformes de la lengua, que es donde se encuentran las papilas gustativas.

Las papilas gustativas son las responsables de transmitirnos la sensación de dulce, amargo, salado y ácido y tenemos un promedio de 10.000, las cuales se van regenerando cada dos semanas, acción que disminuye con la edad. Pero no solo nos sirven para apreciar los tipos de sabores o gustos, sino también ayudan a la activación del sistema digestivo que cambia las secreciones de saliva, el ácido del estómago y los jugos pancreáticos; también mejoran los sentimientos de placer y saciedad al comer y nos ayudan a determinar la calidad de los alimentos y si están en buen estado o no.

Debido a los efectos de las sustancias tóxicas del tabaco, todo este proceso se atrofia y se confunde, conclusión a la que llegaron tras examinar a 451 voluntarios (divididos en tres grupos: fumadores, no fumadores y ex fumadores) con los que realizaron un experimento para analizar su tasa de intensidad de cara a apreciar los cuatro sabores básicos (dulce, ácido, amargo y salado), centrándose sobre todo en el sabor amargo del café.Casi el 20% de los fumadores fue incapaz de identificar correctamente los sabores, sobre todo el sabor amargo (café). Un 26,5% de los ex-fumadores no fue capaz de identificar el sabor del café; por último, sólo un 13,4% de los no fumadores no identificaron este sabor.


Estos resultados demuestran que la acumulación de algunos productos contenidos en el tabaco que se almacenan en el cuerpo puede impedir la regeneración correcta de las papilas gustativas, lo que no sólo puede afectar al sentido del gusto de los fumadores, sino también a los que ya han dejado de fumar.

sábado, 29 de marzo de 2014

Comer medio Kilo de fresas reduce el colesterol malo


Las fresas se unen al ajo, a la soja y a las nueces en la lista de alimentos reductores del temido “colesterol malo” o LDL, que se acumula en las paredes de las arterias y provoca problemas cardiovasculares. Un experimento llevado a cabo por la Universidad Politécnica delle Marche (Italia), en colaboración con universidades de Salamanca, Granada y Sevilla, demostró que el consumo de medio kilo de fresas al día durante un mes disminuye los niveles de colesterol malo y triglicéridos. Los niveles de colesterol bueno, por su parte, se mantienen sin cambios tras la dieta frutícola, lo que corrobora el efecto protector de los compuestos bioactivos de las fresas.

Las fresas, que en realidad son el carnoso receptáculo floral que contiene los verdaderos frutos, los aquenios, cuentan ya con infinidad de beneficios probados. Su popularidad se verá aumentada más si cabe en vista de los resultados de este estudio, según los cuales, 500 gramos al día de este fruto reduce la cantidad total de colesterol, los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo) y la cantidad de triglicéridos en un 9 por ciento, un 14 por ciento y un 21 por ciento, respectivamente. El consumo de fresas mejora también otros parámetros como el perfil general de los lípidos en el plasma, los biomarcadores antioxidantes, las defensas antihemolíticas y la función plaquetaria.

No obstante, todos los parámetros volvieron a sus valores iniciales a los 15 días de abandonar la dieta. El equipo de científicos confirmó en estudios previos que la fresa protege frente a la radiación ultravioleta, reduce los daños que produce el alcohol en la mucosa gástrica, fortalece los eritrocitos o globulos rojos y mejora la capacidad antioxidante de la sangre.


Los autores del trabajo reconocieron a SINC, la agencia de noticias científicas, que aún no hay evidencia sobre qué compuestos de este fruto están detrás de sus efectos beneficiosos, pero que todo apunta hacia las antocianinas, los pigmentos vegetales que los otorgan su color rojo.

Conoce porque los juegos cerebrales son tan buenos para nuestra visión


Así lo sugiere una reciente investigación de la Universidad de California en Riverside y cuyos resultados ya han sido publicados en la revista Current Biology.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores realizó un experimento con jugadores de béisbol, para los que la visión es un factor clave en el éxito de su función. Los jugadores fueron divididos en dos grupos: el primer grupo realizó 30 sesiones de 25 minutos cada una de un juego de entrenamiento visual y el segundo grupo no fue sometido a ninguna prueba. Los investigadores descubrieron que los jugadores que habían practicado con el juego, mejoraron un 31% su visión y eran más sensibles a los contrastes de luz.

Los investigadores creen que la razón por la que el videojuego de entrenamiento de la visión dio tan buenos resultados fue porque éste se centra en entrenar el cerebro en vez de sólo los músculos del ojo (con objeto de mejorar la visión).


De la misma forma, creen que este enfoque de formación basado en el aprendizaje a través de la percepción podría ayudar a las personas que sufren de pequeños problemas de visión que afectan a su vida diaria a la hora de realizar tareas cotidianas como pueden ser leer, ver la televisión o incluso conducir.

jueves, 27 de marzo de 2014

¿Whatsappitis?


Según las investigaciones más recientes, los smartphones son una verdadera droga para al menos la mitad de la población, que palidece ante la sola idea de no poder disponer de su teléfono móvil durante todo el día. Ciertas aplicaciones de mensajería instantánea, entre las que destaca Whatsapp, son las causantes de esa sensación de dependencia, ya que nos acostumbran a estar en conexión permanente con nuestros amigos y a escribirles sin cesar. Las molestias derivadas de pasar horas y horas tecleando pueden ir más allá de lo que se creía, ya que una mujer de 34 años acaba de ser diagnosticada de tendinitis a causa del uso excesivo del teléfono móvil, trastorno que los científicos han bautizado como “whatsappitis”, en clara alusión a la popular aplicación.  

Se trata del primer caso de lesión ocasionada por el movimiento reiterado de los dedos característico de la mecanografía sobre interfaz táctil. Según la publicación de la revista The Lancet, la afectada presentaba una tendinitis bilateral del extensor del pulgar. La mujer en cuestión era una enfermera embarazada que, al acabar su guardia del día de nochebuena, regreso a casa y pasó 6 horas contestando las felicitaciones navideñas vía Whatsapp, lo que le generó un acuciado dolor en el dedo pulgar. La paciente no tenía antecedentes de trauma en esa zona, ni había participado en ninguna actividad física intensa en los días previos, ni tampoco presentaba síntomas que se ajustaran a otros trastornos, lo que llevó a los médicos a determinar que la causa de la lesión fue el tecleo ininterrumpido de su dispositivo móvil durante un largo lapso de tiempo.


Los trastornos provocados por el uso abusivo de aparatos electrónicos preocupan a los médicos desde principios de siglo. La “whatsappitis cobrará especial importancia a partir de ahora, ya que todas nuestras interacciones digitales, desde jugar a videojuegos hasta leer libros, se están centralizando en las pantallas táctiles.

Los peligros de orinar en la piscina


A pesar de que nadadores olímpicos como Michael Phelps admitan su práctica, una nueva investigación realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Purdue (EEUU) ha determinado que el cloro que se utiliza para las piscinas puede ser potencialmente peligroso si se mezcla con la orina.

El estudio, que ha sido publicado por la American Chemical Society en la revista Environmental Science & Technology, explica que la combinación de cloro y orina puede dar origen a sustancias tóxicas que pueden causar problemas de salud.

A pesar de que añadir cloro al agua de las piscinas es la forma más común de matar los microbios que causan enfermedades, la acción de orinar en este agua hace que convirtamos una sana y veraniega actividad en un peligro potencial para nuestra salud.


Para llegar a esta conclusión los investigadores mezclaron el ácido úrico de la orina y el cloro; al cabo de una hora habían aparecido sustancias como las tricloraminas o el cloruro de cianógeno, que son liberadas al aire como un gas. Entre los efectos que puede acarrearnos la inhalación de estos y otros compuestos tóxicos se derivan problemas pulmonares, de corazón e incluso del sistema nervioso central.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Los cigarrillos electrónicos son sumamente adictivos


¿Evitan los cigarrillos electrónicos las consecuencias más nocivas del tabaquismo? La fulgurante moda de estos dispositivos, que vaporizan un líquido con nicotina mediante una fuente de calor, está multiplicando los estudios sobre sus efectos.

El último, del que se ha hecho eco la revista Nature, advierte de que quienes vapean nicotina no consiguen abandonar el hábito de fumar en un porcentaje significativamente más elevado que quienes utilizan otros métodos.

Los científicos, de la Universidad de California, pidieron a 949 personas que rellenaran cuestionarios detallando su relación con la nicotina durante un año. Pues bien, los 88 usuarios de e-cigarrillos incluidos en la encuesta no consiguieron dejar el tabaco tradicional –o reducir su consumo– más que el resto.

Sin embargo, según algunos especialistas, el estudio simplemente demuestra que aquellos que se pasaron al vapeo sufrían un nivel de adicción muy alto, y siguen considerando que el e-cigarrillo es una alternativa más saludable.


En España, la controversia se ha avivado tras difundirse hace unos días la noticia de que una persona fue ingresada en el Complexo Hospitalario de La Coruña con neumonía por consumir cigarrillos electrónicos. Es el primer caso en nuestro país y el segundo del mundo.

Conoce porque a veces puede ser placentero o no tomar agua


Está claro. Cuando sentimos sed, beber agua es sumamente grato. No obstante, seguir ingiriéndola cuando no se está sediento es para muchas personas muy desagradable.

El neurocientífico Pascal Saker, de la Universidad de Melbourne, ha liderado un estudio que trata de determinar por qué nuestra reacción al acto de beber cambia en función de lo saciados que estemos.

Para averiguarlo ha examinado mediante un sistema de representación de imágenes por resonancia magnética funcional cómo respondía el cerebro de unas personas mientras consumían agua después de hacer deporte.

De este modo, logró determinar que cuando los voluntarios tenían sed, se activaban las regiones de sus sesos que también lo hacían cuando experimentaban sensaciones positivas, como la corteza del cíngulo anterior y la orbitofrontal, mientras que las relacionadas con sensaciones negativas, el control y los movimientos coordinados (la corteza cingulada media, la ínsula o la amígdala, entre ellas) lo hacían cuando los sujetos se sentían hartos.

Según indican estos investigadores en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, la sensación de sed probablemente evolucionó en los animales cuando abandonaron el agua y empezaron a vivir en la tierra, a finales del periodo Ordovícico o ya en el Silúrico, hace más de 400 millones de años.


En su opinión, este instinto fue un elemento clave en la colonización de las zonas emergidas iniciada por los vertebrados. En esencia, el ensayo plantea que como necesitamos agua para sobrevivir, la sed nos lleva a beberla. Sin embargo, en él también se señala que hacerlo en exceso podría llegar a ser contraproducente.


Las células necesitan mantener un equilibrio entre nutrientes y H2O; si esta se acumula en exceso es posible que los niveles de sodio se reduzcan y que surjan trastornos electrolíticos. Eso sí, en condiciones normales bebemos lo justo, y las buenas sensaciones que asociamos a calmar la sed desaparecen cuando ya no necesitamos más. Según Saker, los resultados sugieren que el sistema inhibidor específico que controla el acto de beber es único.